(JN 13,1-17)» ... Cuando terminó de lavarles los pies...dijo: ¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Señor y el Maestro, y dicen verdad, pues lo soy. Si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado un ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes. Porque en verdad les digo: el servidor no es más que su patrón y el enviado no es más que el que lo envía. Pues bien, ustedes ya saben estas cosas. ¡Felices si las ponen en práctica! « Esta cita nos hace meditar en la docilidad, obediencia, humildad y sencillez con la que Jesucristo sirvió a sus discípulos y nos deja el ejemplo para que nosotros, intentemos ser como él. Para ello hablaremos de ciertos aspectos que debemos considerar: El ambiente, la obediencia, la humildad, la grandeza, el dolor, la misión, la liberación.Todo esto hermanos, con la finalidad de que ahora que prestaremos el servicio para la Misión «Construyendo para la vida», y considerando estas reflexiones, podamos brindar a nuestros hermanos invitados y a nuestros hermanos en la Comunidad , un servicio basado en el ejemplo de Jesucristo.Cada servicio que se ejecuta, nos confiere gracia y santidad. Por ello es muy importante que cada servicio, por muy sencillo que aparente ser, sea ejecutado con toda dignidad, calidad y profesionalismo.Cristo vino a servir y no a ser servido (Mt 20, 28), por tanto, quien se diga cristiano debe distinguirse y demostrarlo sirviendo al estilo único y total de Jesús.En una comunidad, todos los servicios cuentan, ciertamente, no todas las personas tienen talento para todo, pero en la medida de lo posible hay que procurar espacios para que haya una mayor formación de quienes intervienen. Asimismo no debe descuidarse la vida interior de un servidor. La oración y el estar cerca de Dios son los ejes en los que cualquiera de los servidores sostiene su quehacer y también todo su ser.
EL AMBIENTE: Para que una persona pueda realizar un servicio de calidad y para dar testimonio de lo que es un auténtico servicio cristiano, es necesario que cuide el ambiente en el que va a servir: éste debe ser familiar, alegre, ordenado, dispuesto, con una carga emocional muy fuerte; ya que muchos son los servidores que cuando se reúnen tienen una gran voluntad de servicio, pero el ambiente no los favorece, no se sienten en familia, se toleran pero no se aman; muchos son los equipos en los que se percibe un ambiente tenso, frívolo, no hay calidez y en esas condiciones, es poco probable que todos estén sirviendo auténticamente, a la manera de Cristo; por lo que debe existir un ambiente en el que haya respeto para las opiniones de todos y que se favorezca el orden y la atención. Es muy bueno procurar y mantener un ambiente fraterno, que no se les olvide que deben ser hermanos, compañeros.
LA OBEDIENCIA: Jesús está obedeciendo al Padre, pues aunque el cáliz es difícil de beber, ya que se acerca su hora, es la voluntad de Dios. OBEDECER es una palabra que poco se comprende, pues preferimos mandar, tener el poder, estar «por encima» de otros. Es más placentero y menos comprometedor. Hoy en día pareciera que el mundo nos enseña que obedecer es señal de debilidad, y Jesús nos demuestra claramente cómo se es obediente al estilo de Dios. Todos los que quieren ser servidores deben tener la capacidad de reconocer que siempre va a haber alguien con autoridad. Sólo quien manda con amor es digno de ser servido con fidelidad y amor, signos inequívocos de que la autoridad viene de Dios. Recuerden que tener autoridad significa mayor responsabilidad, pues hay que velar siempre por el bien de los que se les ha confiado. Tienen la autoridad sí, pero también la responsabilidad de convertirse en siervos de los siervos imitando al Maestro. Obedecer implica generosidad y justicia.
LA HUMILDAD: Jesús por sí mismo hace los preparativos para el lavatorio, se encarga de acercar el balde con agua, se arrodilla y se pone a lavar y secar los polvorientos y toscos pies de sus amigos. Ser humilde es muy difícil, sobre todo cuando estamos poco acostumbrados a reconocer las cosas buenas que tenemos y sólo sabemos contar nuestros errores. Imagina que la humildad es una balanza, por un lado colocas tus cualidades y por el otro, tus limitaciones (tus debilidades), es lo único que tienes, lo único que eres. Pues bien, mantenlas en equilibrio y serás auténticamente humilde.Reconócete a ti mismo como un buen servidor sin perder de vista tu fragilidad.La humildad siempre le permitirá al servidor avanzar con paso firme y tener la certeza de que Dios hace sus obras contando siempre con él, en él y a pesar de él. Mantén tus virtudes y limitaciones en perfecto equilibrio y serás auténticamente humilde.(continuará...) ( Para infojerusalen/Maribel )
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